En honor del patrón

abril 27, 2012

Enrique Guinea (1940)/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

La Avenida de San Prudencio se perfiló, en su trazado desde el Mineral hasta el lugar actualmente ocupado por el monumento, en el año 1925. El día de San Prudencio de 1937 se colocaba la primera piedra del mismo a la par que se bendecían las escuelas que se ven en la fotografía. Sin embargo, la inauguración oficial de las mismas no se haría hasta el dos de diciembre del año siguiente. El monumento, con talla de José Marín Bosque y diseño y templete de José López Goicolea, tardaría más en ser levantado, inaugurándose el 28 de abril de 1940, fecha en que está realizada la fotografía. Con el tiempo, las escuelas fueron derribadas para dar paso en la década de los setenta a la ampliación de la avenida, atravesando la inmensa campa allí existente para terminar en el camino de Armentia o Armentiabidea, que partiendo de la carretera general conduce hasta la entrada de la Basílica de Armentia.



La finca de Joaquín María Lebario

marzo 29, 2012

José María Parra (1959)/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

Con la profunda transformación que últimamente ha experimentado la calle del Portal de Castilla, el edificio número 15, aunque completamente reconstruido, en la fachada que da a dicha calle se han respetado las ventanas rematadas con unos arcos característicos que también existían en el piso segundo de la fachada posterior como podemos ver en la fotografía realizada por José María Parra en 1959. Sin embargo, esa fachada que da al paseo de la Música no ha mantenido ningún elemento antiguo como podemos contemplar en la fotografía actual. El edificio que nos ocupa, que alberga en la actualidad el órgano de coordinación tributaria del Gobierno Vasco, es el que tiene en su tejado esa gran antena de comunicaciones. Fue construido en 1869 por Joaquín María Lebario. Posteriormente, pasó a propiedad de Clemente Yrazu. En la época de Franco se estableció en ella la llamada Sección Femenina. En el jardín se habilitó un espacio para deporte que contaba con gimnasio y piscina. En la fotografía antigua, vemos la parte trasera del edificio que daba a dicha zona deportiva. 



De Barrio de Santiago a parte de la calle Los Herrán

marzo 29, 2012

ARQUE (1960)/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz


 

 

En la fotografía de Arqué, realizada en 1960, vemos el aspecto que presentaba el tramo comprendido entre las calles Doce de Octubre y Eduardo Velasco de la actual calle de Los Herrán cuando todavía existían algunas viejas edificaciones. En la parte de enfrente, que no se ve en la foto, únicamente existían las tapias que daban a las partes posteriores del cuartel de Artillería y la huerta de las Oblatas.

En 1887, se hizo un estudio detallado del plano de la Ciudad, dando nombres a vías que no lo tenían. Por aquella época, existían unas casas diseminadas al sur de la calle Santiago en dirección a la vía férrea por los caminos de las Trianas y del Polvorín. Su numeración hasta entonces pertenecía a la calle Santiago. Entonces, se decidió separarlas de ésta y agruparlas en lo que se llamó el Barrio de Santiago diferente de la calle del mismo nombre. Precisamente, ese año de 1887 fue muy importante también para el ferrocarril Vasco-Navarro ya que se construía el edificio de la estación en la que actualmente conocemos como calle Los Herrán. Eso provocó la apertura de dicha calle en su tramo desde la calle Santiago hasta la calle Arana. Diez años más tarde, en 1897, se le daba el nombre de Cancille Ayala ha esa calle, manteniéndose como Barrio de Santiago las casas citadas al principio. En 1920, se le cambia el nombre de Canciller Ayala por el de Los Herrán. Con el fin de no dejar al ilustre personaje sin nombre en el callejero, se le pone ese nombre al Barrio de Santiago que desaparece como tal en el nomenclátor, teniendo en cuenta que ya empezaba a trazarse como calle desde la calle de Santiago a la de la Florida, manteniendo alguna casa diseminada. En diciembre de 1947, tras una revisión de edificios sin numerar y calles que carecían de nombre propio, no se tuvo en cuenta la existencia de ese acuerdo de 1920, decidiéndose denominar calle de las Trianas al “llamado camino de las Trianas, desde la avenida de Olaguíbel hasta su empalme con la de Carlos VII” (Carlos VII se llamaba en aquella época a la calle Florida). A los tres meses de este acuerdo, se aprobó una moción presentada por Federico Verástegui por la que se ampliaba la calle hasta el puente del Ferrocarril del Norte, acaparando las casas posteriores al cruce con la calle Florida. La calle Canciller Ayala quedaba relegada al pequeño tramo comprendido entre Santiago y Olaguíbel. En junio de 1960, fecha de la fotografía antigua, se realizó la configuración que se mantiene actualmente por la que la calle Los Herrán absorbía la de Canciller Ayala y la parte de la de las Trianas comprendida entre las de Santiago y Florida, comenzando la calle de las Trianas desde la de Florida hasta la de Heraclio Fournier.


 


El “Vitoria-Club” en el paseo de Fray Francisco

marzo 28, 2012

Tomás Alfaro (1913)/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

La fotografía antigua realizada por Tomás Alfaro muestra como eran las instalaciones del Vitoria-Club en el año 1913. Esa sociedad se constituyó el 14 de marzo de 1907. En abril de 1910, se autorizaba la construcción del pabellón y el vallado de madera. Popularmente, se le conocía como el “tenis”, debido al deporte que allí se practicaba. Este club era lugar de reunión de lo considerado más selecto de la sociedad vitoriana de la época. Eran célebres sus actos sociales y las verbenas que se organizaban en él con motivo de las fiestas de agosto. En 1941, la Federación Española de Tenis encomendó al Vitoria-Club la organización de los II Campeonatos Vasco-navarros, celebrándose entre los días 24 y 27 de julio. Con ese motivo se hicieron dos nuevas pistas de juego provistas de los mayores adelantos de la época y adaptadas para el público.

Tras la desaparición del club, se construyeron en su solar los chalets de Ignacio Ruiz de Gauna y Ramón Alfaro que podemos ver en la foto actual.

Al fondo y a la derecha de la fotografía antigua, vemos tres edificaciones que, construidas en los primeros años del siglo XX, perduran en la actualidad. Todas ellas fueron proyectadas por el arquitecto Julio Saracíbar. La primera en edificarse fue la situada completamente a la derecha. Es la conocida popularmente como casa de “las jaquecas”, por la posición de los brazos y manos de las figuras al sostener los balconajes. En noviembre de 1902, recién construida, se estableció en ella el gobierno civil. Accidentalmente, en 1905, nació en esa casa la poetisa Ernestina de Champourcin, fallecida en 1999. También habitó allí, Lino Zuricalday, presidente que fue de la Diputación alavesa. En 1902, se construyó, por encargo de José de Lopidana, la casa conocida como “Villa Sofía”, que es la situada a la izquierda, rematada con una esfera. Convenientemente rehabilitada, sirve en la actualidad para el servicio administrativo del Museo de Bellas Artes. El chalet situado en el centro, conocido como “Villa María”, se terminó de construir en 1903, figurando la fecha en el frontis. Lo mandó edificar el propio arquitecto Julio Saracíbar para su uso personal. Durante un tiempo, este edificio estuvo habilitado como clínica por los doctores Ortega y Gómez de Arteche. En la actualidad, debidamente acondicionado, sirve de sede al Colegio de Abogados. No se ve en la fotografía el palacio mandado edificar en 1912 por Ricardo Augustin, adquirido en 1942 por la Diputación para instalar en él el Museo de Bellas Artes. 


La calle Domingo Beltrán de Otazu

marzo 25, 2012


ARQUE (1968)/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

Esta calle es bastante más antigua de lo que por su situación puede parecer. Para su origen, hay que situarse en el siglo XIX. Con el fin de unir por medio de una circunvalación el Portal de Castilla con el de Arriaga, el Ayuntamiento vitoriano aprobó en 1869 dividirla para su realización en cuatro tramos: 1º.- desde Castilla hasta el camino de las Brígidas o de la Magdalena; 2º.- desde allí hasta el camino de Ali (actual Beato Tomás de Zumárraga); 3º.- desde el anterior hasta el Portal de Aldave, y 4º.- lo que restaba hasta el Portal de Arriaga. Encargando al arquitecto municipal la realización del proyecto. Una vez realizado éste, fue aprobada su puesta en marcha en enero de1872. El mismo mes se llegó a un acuerdo con los propietarios de los terrenos afectados con el tercer tramo que es el correspondiente a la primitiva calle de Domingo Beltrán. El resto de los tramos tardaría todavía en realizarse. En el plano de la ciudad elaborado por Dionisio Casañal durante los años 1886 y 1887, figura ya esta vía pública sin ninguna denominación.

En 1902, José Colá y Goiti remitió al consistorio una instancia acompañada de un curioso trabajo publicado en la prensa local sobre las denominaciones de las calles. En la sesión celebrada el 2 de mayo de ese año se informó de ello, proponiendo, para satisfacer en parte los deseos del distinguido publicista que ese mismo año había sido nombrado cronista honorario de la ciudad, que la primera nueva vía que se abriera se le diese el nombre del insigne escultor y arquitecto Domingo Beltrán, religioso jesuita. Cuando el 4 de diciembre del año siguiente, con motivo de la construcción del Asilo de Santa María de las Nieves, se debatió la propuesta para la denominación de las calles de Nieves Cano, Aguirre Miramón y Domingo Martínez de Aragón, así como la sustitución del paseo del Cuarto de Hora por calle del Marqués de Urquijo, el alcalde, Pedro Ordoño, recordó, tras manifestar su conformidad a lo propuesto, lo tratado en aquella sesión, resolviéndose aprobar la propuesta y, además, dar el nombre de Domingo Beltrán a la que existía en el camino de circunvalación.

En abril de 1936, habiéndose retomado el tema de dicha circunvalación, se le dio el nombre de Francisco Juan de Ayala a toda la ronda, absorbiendo las calles de Luis Heintz y Domingo Beltrán. Este acuerdo no prosperó, debido a la llegada de la guerra civil. Sin embargo, dio lugar a confusiones. La situación quedó aclarada en abril de 1944 al dar el nombre de Francisco Juan de Ayala a la plaza que conocemos actualmente.

En un boletín municipal de 1964, Ricardo de Apraiz ensalzaba la figura de este escultor alavés del siglo XVI, proponiendo que se colocara una placa con su apellido completo Beltrán de Otazu. Para ello, aludía a los datos aportados por el padre Gutiérrez de Ceballos. Este religioso escribía que según los catálogos de los jesuitas era de “Victoria, diócesis de Calahorra…” siendo su apellido completo Beltrán de Otazu, figurando en el catálogo segundo de la provincia jesuítica de Castilla escrito Otaçu con cedilla.

La administración hizo caso omiso al asunto y bastantes años más tarde, en la década de los ochenta, se colocaron sorprendentemente unas placas donde figuraba el nombre de Domingo Beltrán de ¡Otálora!. Esas placas estuvieron así durante bastante más de una década, a pesar de que reiteradamente se insistía en el error cometido con el apellido. Al final, en enero del año 2000, tras una revisión del callejero se colocaban los nuevos rótulos con el nombre completo correcto de Domingo Beltrán y Otazu causando situaciones de extrañeza entre el vecindario.


El pabellón o casa de la bomba.

marzo 19, 2012

Santiago Arina (1967)/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

El tema de las aguas siempre ha sido una preocupación constante de los distintos Ayuntamientos que han regido la Ciudad de Vitoria a lo largo de su historia. Tras el fracaso de hacerlo en la actual plaza de la Virgen Blanca por medio de un pozo artesiano, no por la técnica que fue la mejor de la época sino porque no había agua, se construyó una casa depósito para las aguas de Berrosteguieta y Arechavaleta, en el camino conocido como la Ventanilla. En julio de 1882, se firmó un convenio con Ángel Godón para la instalación en ella de una bomba centrífuga. Dos años más tarde, con el éxito de la traída de las aguas del Gorbea, en una falta de previsión que luego se lamentaría, la casa quedó abandonada. En 1887, se acordaba sacar a subasta la venta de la bomba, pero la única propuesta recibida no satisfizo al Ayuntamiento. En 1897, se acordó tabicar las puertas y ventanas del pabellón, puesto que habían sido substraídos los manómetros y diversas piezas de metal. Al final, fue malvendida. Pero con el tiempo se notó que esta toma de aguas también era necesaria. En 1905, se habilitó una habitación del pabellón para ser utilizada por un guarda que diera mayor vigilancia al paseo del Prado. En 1921, se compró una bomba con motor eléctrico y al año siguiente, aceptando la propuesta del arquitecto municipal Javier Aguirre, la casa era impermeabilizada. Con motivo de ser utilizado el colegio de los Corazonistas para alojar a los carabinieri italianos en la Guerra Civil, se realizaron tomas de agua del pabellón de la bomba para dicho colegio. Al abandonar las tropas italianas el colegio las tomas fueron suprimidas. Solicitando Alberto Cance, director del colegio, usar ese agua, se le denegó por parte del Ayuntamiento, alegando que el aforo del agua era muy poco y se empleaba para los riegos del Paseo de la Senda, Florida, General Loma, Virgen Blanca y, además, abastecía a la alberca de la calle Samaniego y a varios urinarios. En 1960, el colegio volvió a solicitar el uso de agua para riego de los patios de recreo y se le autorizó únicamente en primavera y otoño, puesto que en verano era necesaria para el riego público.

En 1968, en sesión de 29 de octubre, se acordó el derribo de la casa de la Bomba por no tener aplicación práctica dado el estado de ruina en que se encontraba, a la vez que se mandaba desmontar la electrobomba instalada, depositarla en la oficina de aguas y taponar la tubería por si en el futuro pudiera ser utilizada.

En la fotografía de Santiago Arina vemos el aspecto que tenía en 1967, un año antes de ser derribada. Desaparecida la casa, se amplió la calle Nieves Cano que absorbió el camino de la Ventanilla. En la actualidad en esa zona se levanta el edificio de la Lehendakaritza del Gobierno Vasco.


La plazuela de los carros

enero 16, 2012

Enrique Guinea/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

Como su nombre indica, la conocida como Plazuela de los Carros era un lugar donde se solían concentrar muchos carros y, posteriormente, camiones procedentes de los pueblos cuando venían al mercado. Estaba situada en la calle de La Paz entre la antigua cárcel, actualmente prolongación de la calle Postas, y la calle Olaguibel. En ella existía un abrevadero. Esa plazuela albergó circunstancialmente, a pesar de su reducido espacio, el mercado de ganado entre los años 1890 y 1895. El motivo fue el cierre de la anterior plaza del ganado , ubicada donde el actual Corte Inglés y Plaza de Santa Bárbara, para la construcción del cuartel de Artillería.Entonces se utilizó provisionalmente el lugar que nos ocupa hasta que se construyó una nueva plaza en la calle Francia en el espacio donde luego estuvo la estación de autobuses y, actualmente, el museo de arte contemporáneo Artium. En 1901, siendo alcalde Federico Baráibar, se instaló una báscula fabricada por Martín Heredia Segurola cuya adquisición se había aprobado el año anterior. En la década de los veinte, Larramendi, Pipaón y Alberdi tenían instalada en ella una estación de distribución de gasolina. No sabemos si esto supuso la desaparición de la báscula primitiva, pero en 1926 se acordó la instalación de una báscula en la plaza de las Desamparadas, entrando en funcionamiento al año siguiente. No debió gustar mucho la nueva ubicación, puesto que en 1929 se acuerda trasladarla de nuevo a la Plazuela de los Carros. Esa báscula, que es la que aparece en la fotografía, permanecería allí hasta 1947, año en que desaparece la plazuela para dar paso al bloque de casas donde el nueve de abril de 1955 se inauguraría el Teatro Amaya con la película La ley del silencio. Tanto el teatro como el bloque de casas fueron la consecuencia de una operación inmobiliaria realizada por Juan Uriarte Celaya, elaborando el arquitecto José Luis López de Uralde los planos del proyecto. En un principio, el nombre previsto para la sala era de Canciller Ayala. Así figura incluso en el concurso para la explotación del bar anunciado en agosto de 1954. Sin embargo, ya en octubre del mismo año, seis meses antes de la apertura de la sala, ya se anuncia el nuevo nombre de Teatro Amaya que llevaría durante sus 27 años de vida. Destacaba entre la decoración de la planta del anfiteatro, frente a la puerta de entrada, un cuadro de grandes dimensiones con una escena inspirada en los episodios de Amaya, la novela de Navarro Villoslada El cierre del teatro se produjo 21 de abril de 1982. Se clausuró con una sesión de programa doble con las películas Venganza de un matón y Veinte pasos para la muerte. Tras el cierre, se pensó en instalar, aprovechando la amplitud del espacio, un bingo. No prosperando la idea, tras permanecer varios años cerrado, se habilitó para la apertura de varios comercios adquiriendo su aspecto actual.


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