La hornacina vacía

GUI 1º-167(3) Hospicio, noviembre 1939. Autor, E.Guinea. AMVG

Enrique Guinea/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz 

 

Capilla San Prudencio

A pesar de los muchos años transcurridos desde la desaparición del Hospicio, todavía es habitual denominar con ese nombre al edificio que ocupa la residencia de mayores San Prudencio entre las calles San Vicente de Paúl, San Ildefonso, Francia y Colegio de San Prudencio. Al comienzo de la década de los ochenta del siglo XX, la existencia del Hospicio era testimonial, puesto que tras unos acuerdos entre el Ayuntamiento y la Diputación, los niños, residuo que quedaba de la antigua Casa de Piedad, habían sido acogidos en el colegio-residencia Nuestra Señora de la Paz.

El edificio primitivo tiene una historia anterior a la instalación en él del Hospicio. El vitoriano Martín de Salvatierra, obispo que fue de Albarracín, Segorbe y Ciudad Rodrigo, había hecho en vida una donación para que a su fallecimiento se fundasen dos seminarios dedicados a San Prudencio: uno ubicado en su ciudad natal y el otro, en Salamanca. Fallecido el benefactor en 1604, hubo algunos pleitos sobre la herencia y el modo de poner en marcha las intenciones del difunto. Al final, en 1638 se iniciaban las obras del colegio y la iglesia, construyéndose en ella un sepulcro para los restos de Martín de Salvatierra con una escultura con su imagen. Se puso en funcionamiento la fundación, pero con el paso del tiempo las rentas no fueron suficientes, se redujeron las clases y en 1777 estaba a punto de desaparecer.

En diciembre de 1777, se creó en la ciudad la denominada Sociedad Caritativa con el fin de fundar una Casa de Misericordia para recoger a los pobres y niños expósitos. Sus ordenanzas fueron aprobadas por Carlos III, pero tuvieron que cambiar el título de Sociedad Piadosa  por el de Diputación de Pobres. Comenzó a trabajar la nueva institución, pero necesitando un local, pusieron los ojos en el Seminario de San Prudencio. Tras diversos problemas debidos a la división de opiniones entre los patrones de la Fundación del Seminario, fue ratificada la cesión en diciembre de 1779 siendo trasladados en marzo del año siguiente los pobres, hasta entonces albergados, entre otros establecimientos, en el Hospital de Santa María y en una casa de la calle Nueva Dentro propiedad del marqués de Gastañaga. Posteriormente, hubo otras ampliaciones, primero hasta la calle San Ildefonso y luego hasta la calle Francia abarcando toda la manzana .

En la portada de la capilla estaba prevista desde su construcción en el siglo XVII, la colocación de una imagen de San Prudencio, realizándose una hornacina para ella. La imagen no se esculpió y la hornacina permaneció vacía durante trescientos años tal como vemos en la fotografía de Enrique Guinea. En esta situación permaneció durante trescientos años, hasta que en 1955 se le encargó a Enrique Sáez su realización que podemos contemplar actualmente.

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