El Kiosco de la Plaza Nueva

GUI VI-17.03 Plaza de España. Autor, E.Guinea. AMVG

Enrique Guinea/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

 

Plaza nueva

     En la fotografía antigua, obra de Enrique Guinea, se puede contemplar el famoso kiosco del que tantas habladurías se han contado. De él se ha dicho que es el que está en la Florida. Esto es falso puesto que el de la Florida data de 1890. El templete que nos ocupa fue proyectado por el arquitecto municipal Javier Aguirre en 1901, adjudicándose su construcción en noviembre al industrial Pedro Hueto. Su construcción fue demorándose y se inauguró precipitadamente el día 16 de mayo de 1902, con una sesión de bailables entre las nueve y las once de la noche, con motivo de las fiestas de la coronación del rey Alfonso XIII, sin tener todavía la barandilla metálica de protección ni la escalinata. El periódico Heraldo Alavés, en oposición al Ayuntamiento de la época, criticó durante semanas la inconclusión del kiosco, que no se terrminó  hasta el comienzo de las Fiestas de la Blanca. También se ha hablado mucho de su desaparición. Se ha llegado a escribir que un avión que cayó en la plaza durante la guerra civil destrozó su cubierta y que fue llevado a Haro donde, una vez reparado, fue colocado. Esto es imposible. En el kiosco de Haro se puede leer su fecha de construcción en 1931, lo que ya desmonta toda la teoría. El accidente del avión alemán tuvo lugar el 28 de septiembre de 1936. El avión rozó el kiosco y se estrelló en el ángulo noroeste de la plaza, muriendo en el accidente un herrero, un lechero y el piloto. El kiosco permaneció intacto, existiendo como documento unas fotografías tomadas en julio del año siguiente con motivo de la celebración del aniversario del alzamiento militar. La desaparición del kiosco tiene lugar en 1939 al realizarse la renovación y ampliación del pavimento de la plaza. En las condiciones aprobadas el siete de junio para la subasta de la obra, adjudicada a José Martínez Gordejuela, se puede leer: “el actual kiosco será desmontado por el Excmo. Ayuntamiento”. En las fiestas de la Blanca de ese año se celebró un concurso de Ochotes, ganado por El Casino Artista Vitoriano, y en la crítica del mismo se lamenta la calidad de la audición porque el kiosco estaba desprovisto de techado. O bien se había comenzado ya su desmonte o se había colocado un tablado portátil. Tres días más tarde, el siete de agosto, se comenzó a levantar el pavimento para su remodelación. En el especial de fiestas del periódico Norte de 1940, Ricardo de Apraiz alababa  el aspecto de la plaza tras la desaparición del kiosco y la colocación de los “florones” en cada una de las entradas. Solamente faltaba la balaustrada de remate de las fachadas.

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