El palacio de Escoriaza-Esquibel

Anónima/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

Cuando se sube por el cantón de las Carnicerías, causa sensación el arco postizo existente para penetrar en el Campillo. Una vez atravesado, a mano derecha nos encontramos con una plazoleta amurallada. Todo ello es el complemento de las obras de restauración del palacio de Escoriaza-Esquíbel realizadas en 1968 por la Caja de Ahorros Municipal bajo la dirección del arquitecto Emilio de Apraiz. Este palacio, en el que destaca su preciosa portada plateresca, fue mandado edificar por el matrimonio formado por el doctor Fernán López de Escoriaza e Ibáñez de Aguirre y Victoria Pérez de Anda y Díaz de Esquibel, cuyas figuras se pueden ver en dicha portada.

Fernán López de Escoriaza nació en nuestra ciudad en 1480, aunque varios autores han situado su nacimiento en el valle guipuzcoano de Léniz, de donde procedía su familia paterna. Tras cursar estudios de medicina, fue nombrado en enero de 1508 médico municipal. En 1515, fue enviado al servicio del rey inglés Enrique VIII, yerno de Fernando el Católico. En 1518, fue uno de los tres fundadores del Colegio de Médicos de Londres. Después de permanecer quince años al servicio de la monarquía inglesa, el doctor Escoriaza pasó a desempeñar sus funciones para el emperador Carlos V, a cuyo servicio permanecería el resto de su vida hasta su fallecimiento en Madrid en 1541. Rico y famoso, mandó construir el palacio que nos ocupa en su ciudad natal, obteniendo la licencia de edificación en diciembre de 1539. Su hijo mayor, que continuó las obras, fue Hortuño López de Escoriaza, que desempeñó los cargos de Alcalde de Vitoria y Diputado General de Álava. Hasta 1846, el palacio perteneció a la familia, siendo el propietario en el momento en el que se vendió, el conde de Fuente el Salce. En el intermedio, la casa fue alquilada a la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País desde finales del siglo XVIII hasta 1808, cuando con la invasión francesa se suspendieron sus actividades. Durante las guerras de 1823 y la primera carlista también sirvió para usos militares y quizá hubiera acabado en manos de la piqueta, como los conventos de Santo Domingo y San Francisco, si no hubiera fijado sus ojos en ella el acaudalado presbítero Domingo Ambrosio de Aguirre, natural de Gamarra Mayor, que había tenido que emigrar a Cuba, donde amasó una gran fortuna a base de explotaciones agrícolas.

Este sacerdote regresó de Cuba en 1843 con la intención de crear un establecimiento útil para la educación intelectual y moral de la juventud alavesa. Tras diversas gestiones, firmó la escritura de compraventa del palacio en junio de 1846, a pesar de encontrarse éste abandonado y en deficiente estado de conservación. Conseguido el local, consiguió que se escriturase la fundación de un Seminario Eclesiástico en 1853. El objeto principal de la fundación era “crear Párrocos virtuosos é instruidos que con su comportamiento y luces honren a su país, a la Iglesia y al Estado”. El orden para admitir alumnos era el siguiente: 1º) Los descendientes de las hermanas del fundador. 2º) Los descendientes de sus abuelos paternos y maternos. 3º) Los naturales de la Provincia de Álava y, entre éstos, los hijos de labradores que no puedan seguir la carrera desde la casa paterna. 4º) Los naturales de la provincia de La Habana. 5º) Los naturales de las provincias de Guipuzcoa, Vizcaya y Navarra por el orden que se citan. 6º) Todos los demás españoles y aun extranjeros, si hubiese cabida.

En 1855, se le otorgó el nombre de Seminario a la calle que desde 1928 lleva el nombre de Fray Zacarías Martínez, ya que en ella estaba ubicado dicho Seminario de Aguirre. Posteriormente, en 1880, se creó inmediatamente a continuación el que se denominó Seminario Conciliar, que es el que conocemos en la actualidad como “seminario viejo”. En 1930, con la inauguración del Seminario Diocesano de Beato Tomás de Zumárraga, se unieron en uno ambos seminarios. Después de la guerra civil, el palacio de Escoriaza-Esquíbel se destinó hasta 1955 para el tratamiento de enfermos infecciosos con el nombre de Sanatorio-enfermería “El Campillo”. A continuación fue utilizado por las escuelas profesionales diocesanas, albergando en una de sus salas a la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País. Después, se utilizaba esporádicamente para eventos culturales.

En noviembre de 2010, el palacio, tras un largo proceso de negociaciones, pasó a engrosar el patrimonio municipal, acometíéndose a continuación una actuación de urgencia para realizar las obras de conservación de tan importante edificio.

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