La plazuela de los carros

Enrique Guinea/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

Como su nombre indica, la conocida como Plazuela de los Carros era un lugar donde se solían concentrar muchos carros y, posteriormente, camiones procedentes de los pueblos cuando venían al mercado. Estaba situada en la calle de La Paz entre la antigua cárcel, actualmente prolongación de la calle Postas, y la calle Olaguibel. En ella existía un abrevadero. Esa plazuela albergó circunstancialmente, a pesar de su reducido espacio, el mercado de ganado entre los años 1890 y 1895. El motivo fue el cierre de la anterior plaza del ganado , ubicada donde el actual Corte Inglés y Plaza de Santa Bárbara, para la construcción del cuartel de Artillería.Entonces se utilizó provisionalmente el lugar que nos ocupa hasta que se construyó una nueva plaza en la calle Francia en el espacio donde luego estuvo la estación de autobuses y, actualmente, el museo de arte contemporáneo Artium. En 1901, siendo alcalde Federico Baráibar, se instaló una báscula fabricada por Martín Heredia Segurola cuya adquisición se había aprobado el año anterior. En la década de los veinte, Larramendi, Pipaón y Alberdi tenían instalada en ella una estación de distribución de gasolina. No sabemos si esto supuso la desaparición de la báscula primitiva, pero en 1926 se acordó la instalación de una báscula en la plaza de las Desamparadas, entrando en funcionamiento al año siguiente. No debió gustar mucho la nueva ubicación, puesto que en 1929 se acuerda trasladarla de nuevo a la Plazuela de los Carros. Esa báscula, que es la que aparece en la fotografía, permanecería allí hasta 1947, año en que desaparece la plazuela para dar paso al bloque de casas donde el nueve de abril de 1955 se inauguraría el Teatro Amaya con la película La ley del silencio. Tanto el teatro como el bloque de casas fueron la consecuencia de una operación inmobiliaria realizada por Juan Uriarte Celaya, elaborando el arquitecto José Luis López de Uralde los planos del proyecto. En un principio, el nombre previsto para la sala era de Canciller Ayala. Así figura incluso en el concurso para la explotación del bar anunciado en agosto de 1954. Sin embargo, ya en octubre del mismo año, seis meses antes de la apertura de la sala, ya se anuncia el nuevo nombre de Teatro Amaya que llevaría durante sus 27 años de vida. Destacaba entre la decoración de la planta del anfiteatro, frente a la puerta de entrada, un cuadro de grandes dimensiones con una escena inspirada en los episodios de Amaya, la novela de Navarro Villoslada El cierre del teatro se produjo 21 de abril de 1982. Se clausuró con una sesión de programa doble con las películas Venganza de un matón y Veinte pasos para la muerte. Tras el cierre, se pensó en instalar, aprovechando la amplitud del espacio, un bingo. No prosperando la idea, tras permanecer varios años cerrado, se habilitó para la apertura de varios comercios adquiriendo su aspecto actual.

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