El pabellón o casa de la bomba.

Santiago Arina (1967)/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

El tema de las aguas siempre ha sido una preocupación constante de los distintos Ayuntamientos que han regido la Ciudad de Vitoria a lo largo de su historia. Tras el fracaso de hacerlo en la actual plaza de la Virgen Blanca por medio de un pozo artesiano, no por la técnica que fue la mejor de la época sino porque no había agua, se construyó una casa depósito para las aguas de Berrosteguieta y Arechavaleta, en el camino conocido como la Ventanilla. En julio de 1882, se firmó un convenio con Ángel Godón para la instalación en ella de una bomba centrífuga. Dos años más tarde, con el éxito de la traída de las aguas del Gorbea, en una falta de previsión que luego se lamentaría, la casa quedó abandonada. En 1887, se acordaba sacar a subasta la venta de la bomba, pero la única propuesta recibida no satisfizo al Ayuntamiento. En 1897, se acordó tabicar las puertas y ventanas del pabellón, puesto que habían sido substraídos los manómetros y diversas piezas de metal. Al final, fue malvendida. Pero con el tiempo se notó que esta toma de aguas también era necesaria. En 1905, se habilitó una habitación del pabellón para ser utilizada por un guarda que diera mayor vigilancia al paseo del Prado. En 1921, se compró una bomba con motor eléctrico y al año siguiente, aceptando la propuesta del arquitecto municipal Javier Aguirre, la casa era impermeabilizada. Con motivo de ser utilizado el colegio de los Corazonistas para alojar a los carabinieri italianos en la Guerra Civil, se realizaron tomas de agua del pabellón de la bomba para dicho colegio. Al abandonar las tropas italianas el colegio las tomas fueron suprimidas. Solicitando Alberto Cance, director del colegio, usar ese agua, se le denegó por parte del Ayuntamiento, alegando que el aforo del agua era muy poco y se empleaba para los riegos del Paseo de la Senda, Florida, General Loma, Virgen Blanca y, además, abastecía a la alberca de la calle Samaniego y a varios urinarios. En 1960, el colegio volvió a solicitar el uso de agua para riego de los patios de recreo y se le autorizó únicamente en primavera y otoño, puesto que en verano era necesaria para el riego público.

En 1968, en sesión de 29 de octubre, se acordó el derribo de la casa de la Bomba por no tener aplicación práctica dado el estado de ruina en que se encontraba, a la vez que se mandaba desmontar la electrobomba instalada, depositarla en la oficina de aguas y taponar la tubería por si en el futuro pudiera ser utilizada.

En la fotografía de Santiago Arina vemos el aspecto que tenía en 1967, un año antes de ser derribada. Desaparecida la casa, se amplió la calle Nieves Cano que absorbió el camino de la Ventanilla. En la actualidad en esa zona se levanta el edificio de la Lehendakaritza del Gobierno Vasco.

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